Puedes tener a una persona de frente los 365 días del año y jamás notar que es la persona a la que realmente quieres.
Puedes vivir en el mismo lugar que esa persona y jamás notar que es la persona a la que realmente sueñas.
Pero es con el paso de los años que entiendes que el momento correcto no había llegado.
No importa que tan lejos esté, que tan ocupada o distraída me encuentre, no hay un segundo del día en el que la distancia te separe de mi mente.
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