Quiero enamorarme...
pero no de ti,
no de él,
no de quien viene.
Quiero enamorarme de mí.
De quien soy en la soledad,
de quien cree que el amor lo puede todo.
De la mujer liberal que no entiendo razones,
de quien llora con sus recuerdos lastimeros.
Quiero enamorarme de ella.
La que escucha,
la que pelea,
la que odia.
Quiero enamorarme de quien voy a ser.
Madre,
ejemplo,
emprendedora.
Quiero aceptar que conozco mis defectos,
y que a pesar de odiarme más que a nadie,
soy yo.
Quiero enamorarme de quien escribe esto,
porque es ella quien deletrea al mundo en silencio,
porque soy quien siente, sufre y atesora
lo que no soy capaz de gritar.
Quiero amarme completa,
para poder exigir más;
para no aceptar menos,
para joder a quien me ve mal.
lunes, 25 de mayo de 2015
Estoy cansada de que nadie entienda lo mucho que odio ser yo.
Me frustran las bromas sobre cómo debo ser, hablar, escribir o pensar;
me incitan a entrar en un remolino de cosas que quiero pero no puedo-podré ser.
Siempre que me encuentro conmigo me nefasteo de sólo verme,
soy tan algo falso, tan nada real.
Soy la puta de las mujeres, la buena onda de los hombres;
la amiga que peca de honestidad, la amante que odia los abrazos.
Tan cansada de las terapeadas, de la mentira del amor y
la etiqueta eventual en la que me veo enredada gracias a la sociedad.
Me odio tanto que las letras se me difuminan,
como no queriendo saberlo;
me odio tanto como cuando nunca,
como cuando siempre.
Me frustran las bromas sobre cómo debo ser, hablar, escribir o pensar;
me incitan a entrar en un remolino de cosas que quiero pero no puedo-podré ser.
Siempre que me encuentro conmigo me nefasteo de sólo verme,
soy tan algo falso, tan nada real.
Soy la puta de las mujeres, la buena onda de los hombres;
la amiga que peca de honestidad, la amante que odia los abrazos.
Tan cansada de las terapeadas, de la mentira del amor y
la etiqueta eventual en la que me veo enredada gracias a la sociedad.
Me odio tanto que las letras se me difuminan,
como no queriendo saberlo;
me odio tanto como cuando nunca,
como cuando siempre.
sábado, 2 de mayo de 2015
Yair
No me arrepiento de amar, me arrepiento de perder el tiempo.
Me arrepiento de haber dejado que tú, siendo tan poca cosa, hayas destrozado mi corazón y me hayas olvidado.
Te dejé guiarme con esas manos que mienten, con esos labios que engañan; te dejé difuminarme con los pinceles de la ignorancia.
Permití que todo lo que nos rodeaba nublara mi vista y bajara mis expectativas, te permití transformarme en un títere al que podías mover como querías.
No me arrepiento de lo mucho que te amé, pero sí me arrepiento de lo mucho que te dejé pasar por creer que eras el hombre con el que quería compartir mi vida.
Tal vez nunca me leas, o tal vez jamás tenga el valor de pedirte que lo hagas, pero hoy sé que merezco mucho más de lo que estabas dispuesto a dar.
Merezco alguien que me lea porque crea que soy lo suficientemente interesante, alguien que me mire y vea en mí toda una vida, alguien que vea en mí algo más que un cuerpo dispuesto a estar en su cama, alguien que de exactamente lo que yo soy capaz de dar.
Alguien que me ame, alguien que sí sepa amar.
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