sábado, 6 de junio de 2015

¿Cómo fue?

Estoy sola,
pero esta vez puedo esta orgullosa,
puedo decir que yo lo decidí.

Decidí no esperar a que fuera él,
a seguir intentando transformarlo,
me alejé porque jamás va a ser lo que quiero para mí.

"Todos merecemos algo bueno",
y tal vez sea cierto,
no sé que tan bueno sea lo que merezco,
pero definitivamente es más de lo que tenía.

Ahora entiendo que estoy sola porque comencé a amarme,
y mi amor vale más que el desprecio que me regalaba;
vale más que mil de las noches en su cama
y mucho más de lo que alguien así va a poder ofrecerme.

Se lee horriblemente egoísta-narcicista,
pero no espero menos de lo que soy
y lo que estoy dispuesta a dar.

Ya no puedo soportar la "tanta falta de querer".

martes, 2 de junio de 2015

El tiempo no regresa

Me gusta coger porque de esa forma me siento útil.

Es como cuando no sabes para qué eres bueno,
coger complementa tu falta de talento.
Bueno no,
tal vez coger sea mi verdadero talento.

Al menos si le gustas a alguien
(o le gusta cómo lo haces)
llega el momento en el que te sientes indispensable.

Me gusta ese momento,
en el que siento que mi vida tiene un propósito,
uno mejor que el no ser nada para nadie.

No he cogido en un buen tiempo,
no es que no sienta ganas,
tengo todo el tiempo.

Pero coger por coger,
-sin nada que lo separe del simple acto animal-
se siente tan erróneo últimamente.

Creo que extraño sentir algo,
-a parte de una verga entrando-
extraño que mis sueños se complementen
mientras oigo el rechinar de la cama.

Extraño el colchón que vomitaste bien drogado,
escabullirnos a la cocina y hacerlo entre la pared y la estufa,
golpear las paredes y tirar las cosas,
que me ahorques, que me destroces.

Extraño serte útil.

lunes, 25 de mayo de 2015

Quiero enamorarme...
pero  no de ti,
no de él,
no de quien viene.

Quiero enamorarme de mí.

De quien soy en la soledad,
de quien cree que el amor lo puede todo.
De la mujer liberal que no entiendo razones,
de quien llora con sus recuerdos lastimeros.

Quiero enamorarme de ella.

La que escucha,
la que pelea,
la que odia.

Quiero enamorarme de quien voy a ser.

Madre,
ejemplo,
emprendedora.

Quiero aceptar que conozco mis defectos,
y que a pesar de odiarme más que a nadie,
soy yo.

Quiero enamorarme de quien escribe esto,
porque es ella quien deletrea al mundo en silencio,
porque soy quien siente, sufre y atesora
lo que no soy capaz de gritar.

Quiero amarme completa,
para poder exigir más;
para no aceptar menos,
para joder a quien me ve mal.


Estoy cansada de que nadie entienda lo mucho que odio ser yo.
Me frustran las bromas sobre cómo debo ser, hablar, escribir o pensar;
me incitan a entrar en un remolino de cosas que quiero pero no puedo-podré ser.
Siempre que me encuentro conmigo me nefasteo de sólo verme,
soy tan algo falso, tan nada real.
Soy la puta de las mujeres, la buena onda de los hombres;
la amiga que peca de honestidad, la amante que odia los abrazos.
Tan cansada de las terapeadas, de la mentira del amor y
la etiqueta eventual en la que me veo enredada gracias a la sociedad.
Me odio tanto que las letras se me difuminan,
como no queriendo saberlo;
me odio tanto como cuando nunca,
como cuando siempre.

sábado, 2 de mayo de 2015

Yair


No me arrepiento de amar, me arrepiento de perder el tiempo.

Me arrepiento de haber dejado que tú, siendo tan poca cosa, hayas destrozado mi corazón y me hayas olvidado.
Te dejé guiarme con esas manos que mienten, con esos labios que engañan; te dejé difuminarme con los pinceles de la ignorancia.
Permití que todo lo que nos rodeaba nublara mi vista y bajara mis expectativas, te permití transformarme en un títere al que podías mover como querías.
No me arrepiento de lo mucho que te amé, pero sí me arrepiento de lo mucho que te dejé pasar por creer que eras el hombre con el que quería compartir mi vida.

Tal vez nunca me leas, o tal vez jamás tenga el valor de pedirte que lo hagas, pero hoy sé que merezco mucho más de lo que estabas dispuesto a dar.
Merezco alguien que me lea porque crea que soy lo suficientemente interesante, alguien que me mire y vea en mí toda una vida, alguien que vea en mí algo más que un cuerpo dispuesto a estar en su cama, alguien que de exactamente lo que yo soy capaz de dar.

Alguien que me ame, alguien que sí sepa amar.

lunes, 27 de abril de 2015

Fuck hapiness

Todos tan felices y sonrientes,
pinche bola de mentirosos.

Tal vez es porque soy un tanto depresiva,
o tal vez porque valoro eso de la honestidad,
pero no soporto a la gente feliz.

Simplemente su tanta felicidad me parece asquerosamente imposible.

Claro que he sido feliz, que rio y tengo miles de bellos recuerdos,
pero reír como pendejo no se acerca en nada a eso.

Yo sí soy feliz.

Soy feliz en la amargura de mis versos.

Lo siento

-Te amo, ¿lo sabes?- lo oí preguntar mientras me veía las uñas y pensaba:
"¿Y ahora qué carajo se supone que le diga?"
No podía reírme en su cara, pero es que lo percibía tan patético.
Hice un gran esfuerzo por disimular que su estúpida interrogante no me importaba para nada.

-Sí, lo sé- mentí, mientras le lanzaba una fugaz sonrisa.

Y no es que no fuera merecedor de la mierda que soy,
pero es que no puedo interesarme en alguien igual de débil que yo.

Necesito un hombre fuerte, que me levante cuando no quiera pasar del suelo,
alguien diferente.

Necesito alguien con quien mirar al cielo y pensar que no hay momento más bello,
alguien con quien no tenga que pronunciar palabra.

Alguien tan diferente a mí que me haga admirar cada cosa nueva que le descubra.

Alguien que me odio por ser fodonga,
pero que no me pida arreglarme.
Alguien que me ame entera, única,
berrinchuda y llorona.

Alguien que no me mire sólo por encima,
tal como él hace.

Necesito alguien que logre mirar mi alma a través de mis tantas letras,
de toda esta palabrería que de mi puño sale.

Alguien que admire mi arte.

Vete

Cada vez que intento escribirte me quedo sin palabras,
¡y cómo no! si tu mirada aparece súbitamente en mi mente.

Malditos ojos cálidos que me hacen suspirar,
malditos esos ojos tuyos que me hacen recordar las luces de la ciudad.

Sé que no es amor, pero el que tanto se parezca comienza a enloquecerme,
tus latidos, tus sonidos, tu dulce cara aterrada, tus manos en el vacío.

Eres todo y mucho más de lo que pedí,
por eso me urge que te vayas.

Ya no quiero quedarme sin palabras,
quiero poder escribir mientras te pienso,
quiero pensar en tu mirada como un recuerdo pasajero.

Arráncame tus besos.

jueves, 23 de abril de 2015

¡Ya no te me vayas!


Amor, no te me vayas.
No me dejes sin sentirte en sus besos, no disminuyas el paso de la emoción que llevo dentro.
Acumúlate en mí como las mariposas que me trago cada vez que lo veo, susúrrame al oído que nunca te me irás.
Déjame mirarte a través de sus ojos, tocarte junto a sus latidos.

Amor, ya no te me vayas.
Encuentra refugio en mí esta noche que él se encuentra lejos, apachúrrame contra las paredes como si él fuera parte del diseño.
Tócame completa, lléname de ti, de él, de lo que somos cuando nos besamos.

Por favor amor, esta vez no te me vayas.

Tropecé con alguien diferente y lo convertí en la misma basura de siempre.

Contaminé una mente con el desperdicio de mi ser, un alma con los desechos del placer.

Me enamoré en un instante de un corazón viajero, de esos que imponen respeto.

Salí de mí y entré en lo que él me prometía sería toda una vida.

Fui nada


Con tu voz me llenaste de nada y me vaciaste de todo lo que llevaba dentro.

Me teñí de rojo para sentirme mejor y regresé a ser la morena que tanto despreciaste.

Fui el almost blue de un jazz que no escuchaste jamás, una película premiada en un arte que nunca apreciaste.

Soy aquello que muchos desean y tú sigues prefiriendo lejos, aquello que te conoce tanto que odia seguirte amando.

Tan repleta de ti.

Tan enamorada de tu olvido, tan acostumbrada al mal sabor que me dejan tus sentidos.

Nadie es tú


Me acosté con alguien más mientras pensaba en ti.

Nunca nadie va a entender lo que es cogerme como tú, nadie siente, nadie quiere, nadie es.

Me acosté con alguien más y lo que sentí fue el vacío más lleno de nada.

Nunca nadie me va a ver como tú, nadie fruncirá el ceño o me hablará tan sucio como tú.

Extraño tus horribles palabras, la suciedad con la que me tocabas, la frialdad con la que me besabas.
Extraño tu manera de cogerme entre la oscuridad de nuestras sábanas.

Somos como pintores


Somos como Frida y Diego, tan llenos el uno del otro, pero con tanto rencor, con tan poca esperanza y tanto odio.

Somos como nosotros mismos, luchando por separarnos, por no querernos, por matar tantos recuerdos.

Somos como dos insignificantes insectos, luchando por sobrevivir a la inmensidad de las lágrimas.

Somos lo que dejamos ser por no amarnos, por encontrarnos lejos de la necesidad de tenernos, de acostarnos.

Somos dos personas vacías, que no pueden amarse porque no se aman a ellas mismas.

Todo lo que implica amarte


Clasifico las notas que recorro en tu cuerpo y llegó a la conclusión de que te odio aún más de lo que pude haberte amado.

Me desconozco a tu lado, me pierdo, me vuelvo alguien que siempre he odiado tan sólo para abrazarte. Te odio.

Odio como me hablas, como me miras, como me mientes. Odio tu forma de odiarme, de quererme lejos.

Me preparé y huí, para ser feliz de nuevo, para encontrarme y no perderme, para amarme dentro del odio que me tengo. Me preparo para ser yo sin la negativa de tu cuerpo.

Quiero perderte, olvidarte, convertirte en un simple recuerdo, lograr que mi partida signifique algo más que las anteriores despedidas.

Claisfico las notas que recorro en tu cuerpo y llego a la conclusión de que el odio que te tengo no se compara al que siento por amarte así, tanto, tanto.

Odio necesitarte, querer tenerte, saborearte, odio escribirte, cantarte y desnudarte.

Odio todo lo que implica amarte.

Miserable


Soy miserable sin ti, pero me urge no estar contigo.

Llevamos varios años tristes, intentando, llorando, acabándonos. Llevamos varios años juntos, separándonos.

Soy miserable contigo, pero me urge tenerte de vuelta.

Llevamos varios años amándonos, jodiéndonos, odiándonos. Llevamos varios años juntos, intentando matarnos.

Soy miserable conmigo, contigo, con nosotros.

Again and again


Quedé difuminada entre las mentiras y la cobardía de tus llamadas.

Me convertí en un borrador de mi propia historia permitiéndonos jugar a hacer el amor de nuevo.

Otra vez soy extremadamente feliz en la tristeza, en el olvido y la falta de cordura en tu mirada.

Otra vez estoy muy llena de ti, muy vacía de mí.

Te espero hoy


Me encanta cuando te ríes después de cagarla, cuando pones esa cara de nervios porque sabes que lo sé.
Me encanta cuando te mueres por mentirme, con esa mirada de niño que planea hacer un desvergue.
Me encanta escuchar tus historias, tus miedos y hasta tus sermones sobre ser una mejor mujer.
Me encanta cuando después de mucho tiempo te encuentro, enredado entre mi cuerpo y mis sábanas, cuando juras que no quieres pero no me pides detenerme.
Me encanta cuando dices que no me perdonas y que ya no me amas, cuando mientras me tocas frunces el ceño jurándote a ti mismo y a la nueva conquista no volver a verme.
Me encanta cuando cogemos, porque durante ese largo momento logro sentirme amada.
Ahora, después de todo, ya no importa cuanto me encante cada una de esas cosas.

Pero te espero hoy, para nuevas mentiras, nuevos reproches y una buena cogida.

Te odio


Cerré los ojos un momento y cuando los abrí me encontré junto a tu alma desnuda, y lo odié.

Odio cada segundo a tu lado, cada mirada fingida y cada abrazo sin sentido.

Odio encontrarte entre mis sábanas y no poder hacer que te me vayas.

Odio no poder dejar de escribirte, de pensarte, de sentirte. Odio todo lo que te rodea, lo que me rodea.

Te odio tanto por dejarme todo esto y marcharte sin aviso, por ser tan pinche frío y aburrido. Por ser tan inútil y pendejamente tú...

Mi error es él


Por alguna puta razón me gusta mucho cometer error, tras error, tras error. Cada vez que lo repito me siento un poco menos pendeja, algo bueno debe suceder mientras lo hago.

Pero no mames, esta ultima vez si sentí que era la última. Debo admitir entro en pánico cuando lo pienso ¿qué tan malo es que quiera volver a repetirlo? digo, no le hago daño a nadie excepto a mi misma.

Me gusta el sentimiento que me queda después de haberla cagado de nuevo, es como cuando repruebas un examen pero sabes que al final del semestre vas a pasar la materia, entonces ¿por qué carajo tengo que parar de reprobar los exámenes?
Me gusta cometer el mismo error con él, sí, lo considero un error, pero uno muy rico, uno de esos que te hacen oír cantar a los pinches ángeles. Ya quiero que deje de ser tan patético y regrese para poder seguir cometiendo el error de quererlo.

jueves, 1 de enero de 2015

Lloro todo el tiempo

Intento ser sólo una chica normal, pero siempre fracaso a la mitad del camino.

Acostumbro quejarme de todo, me gusta opinar hasta de lo que comen los demás, soy de las que quiere tener el control de todo lo que las rodea.

Soy infinitamente triste, una calcomanía de una historia completamente plagada de drama pegada a un refrigerador barato en una cocina de una pareja que se odia. Soy lo que siempre quise ser, pero un poco más triste.

Necesito tiempo para mí, para amarme, pero me canso una vez que me conozco un poco más; de verdad me siento despreciable. Inclusive yo pienso que tenerme cerca es deprimente. La ayuda psicológica que cualquiera pudiera brindarme sería sumamente agradecida, pero la verdad es que no me atrevo a aceptar que soy una maldita amante de la depresión fuera de este blog.

Mi pareja no me entiende, me esconde cosas, alimenta mi tristeza, alimente a la yo que tanto odia.

Necesito una familia nueva, un guardarropa nuevo, una vida nueva.
Necesito un cambio que me haga sentir como que valgo la pena.
Necesito ser un poco menos yo.