Acostumbro quejarme de todo, me gusta opinar hasta de lo que comen los demás, soy de las que quiere tener el control de todo lo que las rodea.
Soy infinitamente triste, una calcomanía de una historia completamente plagada de drama pegada a un refrigerador barato en una cocina de una pareja que se odia. Soy lo que siempre quise ser, pero un poco más triste.
Necesito tiempo para mí, para amarme, pero me canso una vez que me conozco un poco más; de verdad me siento despreciable. Inclusive yo pienso que tenerme cerca es deprimente. La ayuda psicológica que cualquiera pudiera brindarme sería sumamente agradecida, pero la verdad es que no me atrevo a aceptar que soy una maldita amante de la depresión fuera de este blog.
Mi pareja no me entiende, me esconde cosas, alimenta mi tristeza, alimente a la yo que tanto odia.
Necesito una familia nueva, un guardarropa nuevo, una vida nueva.
Necesito un cambio que me haga sentir como que valgo la pena.
Necesito ser un poco menos yo.
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