lunes, 27 de abril de 2015

Lo siento

-Te amo, ¿lo sabes?- lo oí preguntar mientras me veía las uñas y pensaba:
"¿Y ahora qué carajo se supone que le diga?"
No podía reírme en su cara, pero es que lo percibía tan patético.
Hice un gran esfuerzo por disimular que su estúpida interrogante no me importaba para nada.

-Sí, lo sé- mentí, mientras le lanzaba una fugaz sonrisa.

Y no es que no fuera merecedor de la mierda que soy,
pero es que no puedo interesarme en alguien igual de débil que yo.

Necesito un hombre fuerte, que me levante cuando no quiera pasar del suelo,
alguien diferente.

Necesito alguien con quien mirar al cielo y pensar que no hay momento más bello,
alguien con quien no tenga que pronunciar palabra.

Alguien tan diferente a mí que me haga admirar cada cosa nueva que le descubra.

Alguien que me odio por ser fodonga,
pero que no me pida arreglarme.
Alguien que me ame entera, única,
berrinchuda y llorona.

Alguien que no me mire sólo por encima,
tal como él hace.

Necesito alguien que logre mirar mi alma a través de mis tantas letras,
de toda esta palabrería que de mi puño sale.

Alguien que admire mi arte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario