Me encanta cuando te ríes después de cagarla, cuando pones esa cara de nervios porque sabes que lo sé.
Me encanta cuando te mueres por mentirme, con esa mirada de niño que planea hacer un desvergue.
Me encanta escuchar tus historias, tus miedos y hasta tus sermones sobre ser una mejor mujer.
Me encanta cuando después de mucho tiempo te encuentro, enredado entre mi cuerpo y mis sábanas, cuando juras que no quieres pero no me pides detenerme.
Me encanta cuando dices que no me perdonas y que ya no me amas, cuando mientras me tocas frunces el ceño jurándote a ti mismo y a la nueva conquista no volver a verme.
Me encanta cuando cogemos, porque durante ese largo momento logro sentirme amada.
Ahora, después de todo, ya no importa cuanto me encante cada una de esas cosas.
Pero te espero hoy, para nuevas mentiras, nuevos reproches y una buena cogida.
Me encanta escuchar tus historias, tus miedos y hasta tus sermones sobre ser una mejor mujer.
Me encanta cuando después de mucho tiempo te encuentro, enredado entre mi cuerpo y mis sábanas, cuando juras que no quieres pero no me pides detenerme.
Me encanta cuando dices que no me perdonas y que ya no me amas, cuando mientras me tocas frunces el ceño jurándote a ti mismo y a la nueva conquista no volver a verme.
Me encanta cuando cogemos, porque durante ese largo momento logro sentirme amada.
Ahora, después de todo, ya no importa cuanto me encante cada una de esas cosas.
Pero te espero hoy, para nuevas mentiras, nuevos reproches y una buena cogida.
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